Un año más, aquí estamos, escribiendo la crónica de otro éxito de Contraviento en su ya clásica cicloturista. Parece que nada cambia, que todo permanece inmóvil en el tiempo, la misma rutina año tras año: organización, carrera, avituallamiento, bla, bla, bla.
Pero nada más lejos de la realidad, cada edición es diferente, cada año es más especial, en cada marcha Contraviento trata de mejorar y pulir detalles con el fin único y exclusivo del goce de todos los participantes. Un esfuerzo gratuito que se pone al servicio del ciclismo y de nuestros "compañeros de flaca" que vienen a disfrutar del evento con nosotros.

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Cuando a lo lejos se vislumbró el azul pantano de Alarcón, los "galgos" fueron tomando posiciones. La "suelta" estaba cerca y nadie hizo ascos a un calentón pre-almuerzo. Y así fue, Eusebio (Director de Carrera), daba banderazo libre a la prueba para que cada uno subiera el gran repecho de Valverde del Júcar como buenamente pudiera. En estas, Oscar, el jovencísimo talento de Contraviento, fue superando ciclistas para coronar primero y llegar en solitario al avituallamiento. Un gran futuro que tiene este chaval.
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Los verdes sembrados, los marrones mesetarios y el fuerte azul de Alarcón, enmarcaban la subida a Valverde. Mejor sufrir rodeados de un bonito paisaje, ¿no?. Unos y otros, en solitario o en grandes grupos, superaron la subida sin grandes dificultades para bajar a la localidad de Valverde del Júcar dónde se llevaría a cabo el avituallamiento principal. Llevábamos 70 kms.
Gracias a las mujeres Contraviento y demás colaboradores todos los ciclistas pudieron disfrutar de un gran avituallamiento: bocadillos, barritas, plátanos o bebidas isotónicas coparon las mesas de avituallamiento. Era importante alimentarse bien pues aún quedaban 50 kms.
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Una vez todos listos, con los depósitos alimenticios llenos y los urinarios vacíos, toda la comitiva se puso de nuevo en marcha. El coche de dirección de carrera arrancaba y todo el pelotón continuaba tras él para completar la última parte del recorrido. Tras bajar la gran cuesta de Valverde, el pelotón rodaba, de nuevo, hacia Olivares del Júcar. Todo iba según lo previsto, pero...Oh, Oh, el aire era ahora frontal y ya no todo sería tan cómodo.
El pelotón llegó al pequeño puerto de Olivares del Júcar dónde éste se hizo añicos. El coche de dirección de carrera aceleró dejando al descubierto las fuerzas de unos y otros. Ya quedaba menos para el lanzamiento de la prueba y la tensión era cada vez mayor. Una pequeña caída que no pasó a mayores fue una muestra de ello. En la cima el grupo se volvía a unir para reanudar la marcha de manera controlada.
Tras un largo tramo de bajadas, llegaba el momento de la verdad. El grupo llegaba a la rotonda del Castillo de Garcimuñoz dónde se soltaría la prueba a unos 20 kilómetros de meta. El director de carrera asomó por el coche con la bandera verde dando el pistoletazo final. Al principio, debido al fuerte aire frontal, nadie se atrevió a hacer más que aguantar y esperar acontecimientos. De está forma se rodó hasta bien estrada la gran cuesta del Castillo. Pero la competitividad siempre existe y pronto varios ataques rompieron definitivamente el gran grupo, dejando en cabeza alrededor de 20 corredores. Por detrás, cada corredor subía a tope para poder coronar y unirse a un grupo con el que poder volar hacia meta.
En la "tete de la course" los palos se sucedían sin cuajar ninguno de ellos. Finalmente Isaac de El Provencio atacó y consiguió marcharse en solitario durante varios kilómetros. Los perseguidores fueron haciendo relevos para darle caza, principalmente por parte de Contraviento, que consiguió meter hasta 11 corredores en el grupo delantero.
Aunque el aire molestaba, todos los grupos iban al límite. Una prueba de 120 kms. se convertía en una contrarreloj de apenas 20. El grupo perseguidor consiguió finalmente dar caza a Isaac a la altura de Sta. María del Campo Rus, que como siempre, llenó sus calles de público. Por detrás, los relevos entre unos y otros se sucedían para dar caza a los grupos delanteros, los geles hacían su efecto pero no milagros, era hora de agarrarse fuerte al manillar y pedalear fuerte.
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Poco a poco las mesas se fueron llenando de ciclistas y familiares para comentar la prueba (esto también es ciclismo) y disfrutar de una comida en abundancia.
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Tras la comida, llegó la hora de la entrega de premios. Alberto (presidente de Contraviento), se erigió como maestro de ceremonias para ir nombrando a todos los galardonados. Ciclista más jóven, participante de mayor edad, club más numeroso, club más lejano, etc.

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Por último, nos gustaría disculparnos por las 2 caídas que hubieron, que aunque no siempre se pueden evitar nos gustaría que no hubiesen sucedido. También agradecer a todos los que hacen posible que esta prueba año tras año vaya mejorando. No me quiero dejar a nadie: Alcaldesa y ayudantes, Socios Contraviento, Motoristas, Guardia Civil, Protección Civil, Señoras Contraviento, Fotógrafos/as, Mecánicos y coches escoba, Ambulancia médico y enfermea, Patrocinadores y por supuesto, a todos los participantes que nos acompañáis en este día tan especial para nosotros.
Sin más que añadir os esperamos el año que viene. Hasta pronto.
Carlos